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Desde el bloqueo al movimiento; desde la desconexión al contacto

Experiencia de Danza Movimiento Terapia en Salud Mental.

Centre de Día Pi i Molist  del Hospital de Sant Pau

 

Mercedes Hidalgo Rebollo*
Psicóloga, psicomotricista relacional
mhidalgo@santpau.es

Resumen

Este artículo presenta la experiencia vivida en un Centro de Día de Salud Mental al introducir en nuestro centro la Danza Movimiento Terapia, por medio de las estudiantes en prácticas del master de la Universidad de Barcelona. Primero se describe brevemente la institución en la cual las prácticas se llevan a cabo. Luego se exponen las contradicciones con las que convive el trabajo corporal dadas las características psicopatológicas de los enfermos que padecen psicosis, las cuales llevan a muchos profesionales a resistirse a introducir el trabajo del cuerpo y a través del cuerpo . Se expone la idea de la posibilidad de desarrollar dicho trabajo si se asienta en la gran necesidad que tienen estos pacientes de conseguir un vínculo afectivo. Dicho vínculo (que se establece la mayoría de las veces) posibilita de alguna manera la superación de dichas contradicciones. Se finaliza con testimonios de los pacientes y el personal del Centro de Día acerca de la experiencia con Danza Movimiento Terapia.

Palabras clave

Centros de día. Danza terapia. Esquizofrenia. Programas de prácticas. Psicosis.

Abstract

This paper presents the experience in a Mental Health Day Center in Barcelona where Dance Movement Therapy was introduced through the students of the Masters Program from IL3-University of Barcelona that were doing their internship. First there is a description of the clinical institution where the internship was carried out. Later the ambivalence that bodywork meets in our center is presented. This is due to the psychopathological characteristics of the psychotic patients, and is one of the reasons for the resistance of professionals to work with and through the body. Nevertheless, this kind of treatment can be accepted on the premise of the strong need of affective bonds these patients have. The paper ends with the presentation of testimonies of patients and staff, regarding the experience.

Keywords

Chronic Mental Illness. Day Care Centers. Dance Therapy. Internship Programs. Movement Therapy. Schizophrenia.

 

Los Centros de Día en la Red Pública de Salud Mental de Barcelona

El Centro de Día es un recurso sanitario integrado a la red pública de salud mental que ofrece un servicio ambulatorio, diurno, dirigido a la rehabilitación -atención intermediaria, terciaria o de recuperación- de las personas que padecen Trastorno Mental Severo (TMS) en situación de cronicidad. Su objetivo principal es la reinserción social y laboral.

Por su misma definición político-sanitaria, las personas con TMS deben ser atendidas mediante programas que permitan responder a las necesidades sociosanitarias propias de quienes padecen de estos trastornos, estados psicosociales que tienden a la discapacitación y a la irreversibilidad. La indicación de los centros de día corresponde mayoritariamente a los pacientes denominados «psicóticos crónicos» o de «larga evolución», con un deterioro importante desde el punto de vista mental, manifiesto en las dificultades de gozo, en las discapacidades para los procesos cognitivos y en las vinculaciones y praxis sociales y materiales (con los objetos, su manipulación y transformación). Estas dificultades se manifiestan en una gran dependencia y una inadaptación sociolaboral.

En relación con estos pacientes, “el centro de día lleva a cabo una actividad psicoterapéutica de rehabilitación en la medida que ayuda al psicótico a un re-investimiento de la realidad externa, a fin de que viva menos autísticamente y haga más uso de sus recursos personales y sociales. La compañía psicoterapéutica del enfermo, sobre todo a través de la vida cotidiana en los diferentes talleres y en el club, permite al enfermo un funcionamiento menos psicótico y una contención de las situaciones agudizadas de descompensaciones o crisis” (Clusa, 2004). Mas, en el día a día, la baja correlación entre número de personal y número de pacientes atenta contra la posibilidad de desarrollar un trabajo más individualizado, según las características específicas psicopatológicas y de evolución de cada persona. Ello resulta de gravedad en aquellos pacientes que no pueden integrarse en un grupo, quedando sin recibir respuesta a sus necesidades. A su vez, cuando se consigue una mejoría que permite darle de alta, al no haberse generado un trabajo de apoyo y orientación a la familia y, al mismo tiempo, vías de reinserción en el campo social, suele ser frecuente que el sujeto pase a una nueva situación de confinación en su casa. Es como si estuviera ingresado en el propio domicilio.

Después de unos años de evolución, seguimiento y reflexión, los huecos existentes llevaron a los profesionales y a la Administración a crear nuevos recursos, entre ellos, los Servicios de Rehabilitación y Reinserción Comunitaria , los cuales , con una dotación superior de recursos económicos y personales, tienen como principal función una reinserción más estable de los pacientes en la comunidad.

En el momento de creación de los Centros de Día, hasta la instauración de los servicios mencionados arriba, éstos constituían el último eslabón en los servicios externos de tratamiento de la Red de Psiquiatría. A ellos son derivados los pacientes cuando se considera que se ha llegado a un límite en la evolución , conseguida en otros recursos 1. La atención en los Centros de Día es grupal. La atención individualizada y farmacológica del paciente está a cargo del CAPSM que le corresponde por sector geográfico de la ciudad.

Esta realidad objetiva, (los pacientes que se incorporaban eran más mayores, con patologías graves y de más años de evolución) nos impregnaba a nivel subjetivo. Con facilidad caíamos en la creencia de que poco podíamos hacer, más allá de que mantuvieran lo conseguido sin desestabilizarse (ambos objetivos ya eran fundamentales). Mas junto con ello, la realidad cotidiana nos traía cambios significativos, que eran posibles cuando conseguíamos que el paciente desarrollase unos vínculos afectivos.

Breve historia de las prácticas no verbales en el Centro de Día Pi i Molist

El Centro de Día abrió sus puertas en 1988, a partir del cierre del hospital psiquiátrico denominado Instituto Mental de la Santa Cruz, perteneciente al hospital general de Sant Pau (Foto 1, página 202). Desde el comienzo se llevaron a cabo talleres de expresión plástica, corporal y verbal. Podría decir que, al inicio, de manera circunstancial y no como parte de una planificación. Lo favorece la existencia en el equipo, junto conmigo, de otro compañero psicólogo, ambos entusiastas promotores del trabajo expresivo. Como el resto del personal, desarrollamos las funciones de “cuidadores”, haciéndonos cargo de grupos de pacientes en actividades concretas, en las que nos constituimos en intermediarios, en Yo auxiliares. El objetivo es ayudarles a vincularse y expresarse. Los talleres de expresión artística son espacios que han quedado entrelazados a través de los años con los otros que configuran el Centro de Día.

El trabajo corporal del que me hacía cargo, lo realizaba al principio según las bases de la Expresión Corporal, en la que me formé en los cursos de verano de la Escuela Municipal de Expresión de Barcelona y, posteriormente, integro la Psicomotricidad Relacional , según la escuela de Terrassa con Nuria Franch. Compagino dicha formación con mi propio análisis corporal que sostienen Joaquín Jiménez y de nuevo Nuria Franch. Ambos -escuela y análisis- se arraigan en el pensamiento y trabajo de Andrè Lapierre, de orientación psicodinámica.

Es una época en que todos los profesionales que desarrollábamos el trabajo corporal en salud mental aplicábamos una formación que habíamos recibido, dirigida sobre todo, a educación y educación especial, en el campo infantil.

Cuando se nos pide ser centro formador de prácticas del Master de Terapia a través del Movimiento y la Danza, en la Universidad de Barcelona, no lo dudamos. Para el Centro y para mí significaba un enriquecimiento y, sobre todo la posibilidad de que un mayor número de pacientes pudieran beneficiarse del trabajo corporal.

Las Contradicciones

Siempre he sido consciente de estar trabajando contra corriente de la dinámica psicótica, cuyos temores o desconfianzas paranoides les llevan a

  • A las dificultades de la persona adulta para dejarse fluir desde el movimiento y la danza espontáneas, sin atenerse a modelos estéticos imperantes, se suma en los enfermos mentales lo que podríamos denominar el congelamiento de los afectos, tanto en los deprimidos como en los psicóticos, aunque con características un poco distintas . El sentimiento para ellos muchas veces ha ido asociado a dolor emocional y esto se convierte en barrera incluso frente a lo placentero. Es muy frecuente que después de verles disfrutar, aparezca la desconexión y, evidentemente, la no interiorización de lo vivido, incluso la negación.
  • Anquilosarse, el temor les agarrota pudiendo ver con frecuencia como las extremidades quedan pegadas al cuerpo, con movilidad reducida al mínimo.
  • Fragmentarse, como si las distintas partes del cuerpo no estuvieran unidas ni siguieran el mismo eje de equilibrio.
  • Huir del cambio, del conocimiento, de la expresión, de la relación, temor a conectar y sentir el deseo, temor a expresarlo, temor a vivirlo

Estas características de la persona que padece trastorno mental severo, son simultáneamente las que demandan una aproximación terapéutica que apele a lo corporal y lo emocional, y constituyen los desafíos con los que nos enfrentamos. Nos llevan a alertarnos de posibles descompensaciones, así como de la necesidad defensiva de agarrotar el cuerpo y sus circuitos emocionales (Imagen 1, página 202).

Pero también y, a pesar de todo lo anterior, tengo plena confianza en el desarrollo de dicho trabajo si se asienta en la gran necesidad que tienen de conseguir un vínculo afectivo. Dicho vínculo, que se consigue la mayoría de las veces, posibilita la superación de las contradicciones mencionadas.

La inserción de las estudiantes de DMT en prácticas

A partir de octubre 2003 recibimos entre uno o tres estudiantes por curso, quienes llevan a cabo sus 300 horas de prácticas a lo largo del período académico como observadores participantes y tomando a su cargo pequeños grupos o individuos con quienes implementan los conocimientos que van adquiriendo en el master. Hasta el momento, han llevado a término sus prácticas seis estudiantes, algunas de las cuales han continuado tratamientos comenzados por sus compañeras.

Evaluación de la experiencia por parte de los pacientes

Durante el transcurso del tercer año de prácticas, efectué una reunión con los pacientes para recoger las evaluaciones que hacían de sus experiencias con las estudiantes de DMT. Comenzamos con una conversación abierta, y posteriormente presenté las siguientes preguntas:

  • Qué sensaciones, sentimientos y pensamientos se despertaban en ellos

> al hacer los movimientos,

> al ser quienes lideran el movimiento grupal 2,

> al ser recogida la propia expresión por todos los demás

> al poderse comunicar a través de los movimientos y de los accesorios3 

De las respuestas recibidas se desprende que después del tiempo trabajado (dos periodos de prácticas en los que las sesiones se desarrollan una vez a la semana durante seis meses, un año en total) los pacientes pueden percibir aspectos personales que han evolucionado, mejorado. Hay pacientes que ya han participado de tratamientos individuales o grupales en DMT por más de un año. Muchos de ellos, al comenzar el curso académico, se interesaban por si se incorporarían estudiantes nuevas. Les pregunté acerca de sus expectativas, las razones por las cuales quieren seguir haciendo terapia a través del movimiento y la danza, qué siguen esperando de ello. Excepto quien consideró que “le cansa mucho y no sirve para nada” (probó su trabajo individualmente, generándole mucha tensión), los demás comentaron que les había gustado por los siguientes motivos:

  • “Los gestos permiten comunicar cosas que con palabras no lo haría”.

? “Puedo expresarme tal como soy”

? C. espontáneamente, con su sonrisa de mujer/niña que se abre, nos comunica con fuerza que “habla más con su madre”

  • Lo pasan bien, entretenidos, divertidos 4.
  • Salen más relajados y tranquilos.
  • En cuanto al cuerpo algunos hablan de sensaciones nuevas de ligereza psicofísica.

Crítica

Dos pacientes se atreven a expresar su descontento por la interrupción del trabajo cuando la estudiante completa su práctica.

P. nos lo transmite a través de las palabras de su psicóloga, la cual lamenta que se haya quedado sin el trabajo corporal dado que le había beneficiado.

S. comenta que en la sala se siente como “pez en su pecera”, mas si le sueltan después al océano, teme ser devorado. Un compañero discurre “...más bien te sentías como pájaro enjaulado, si para estar bien sólo podías estar atado a la sala” Le comenta simbólicamente que al parecer la experiencia le da la seguridad de una jaula, si después no puede vivir fuera de ella.

Les pregunto directamente si el trabajo les había servido para sentirse más seguros. No saben contestarme. Sólo uno hace referencia a un incremento en su autoestima, y su capacidad de auto-contención a través de sentirse “el mayor que aconseja al joven, le habla de su impulsividad y que, a medida que se haga mayor, se irá calmando, asentando su manera de ser, sin tantos cambios y ablandándose, sin tanta exigencia”.

Hubo coincidencia entre las observaciones del personal del Centro, las estudiantes y yo, su supervisora in situ : se advierte que están más expresivos y asertivos, así como mayor comunicación entre los pacientes que han trabajado juntos.

Para terminar

Un signo de aceptación por parte de los pacientes de la nueva disciplina incorporada en el Centro ha sido la petición expresada de poder continuar en las prácticas siguientes. Así, en el segundo año, de 7 continúan 4 (1 no continúa por enfermedad orgánica). En el tercer año de 12 continúan 8. Actualmente tenemos 3 alumnas con 4 grupos de 5 pacientes y 6 pacientes en trabajo individual.

A pesar de las dudas y ambivalencias manifestadas por algunos integrantes del personal, la experiencia es positiva y se ha determinado que se continuará con ella, tomando además, una DMT que ha completado sus estudios para integrarse en el plantel.


Foto nº 1
Instituto Mental de la Santa Creu. Hospital de Sant Pau.


Imagen nº 1
Un paciente que estaba en un proceso de cambio de vivienda, dibuja un cuerpo rígido. Éste manifiesta su defensa para no desestructurarse.

 

Referencias

Bauleo, A. (1997). Psicoanálisis y Grupalidad, Buenos Aires: Paidós.

Cartacci, F. (año) Exploración y Observación Psicomotriz, Entrelíneas, Revista de la Asociación Profesional de Psicomotricistas. 7:10.

Clusa, J. (2004). Los Centros de Día en Salud Mental. Revista digital de Educación Social, 3.

Coderch, J. (1975). Psiquiatría Dinámica. Barcelona: Herder.

Fregman, D. (1982). Cuerpo, música y terapia. Buenos Aires: Búsqueda.

Gaetner, R. (1981). Terapia Psicomotriz, Barcelona: Paidós.

Hidalgo, M. (1999). Diferentes investimientos del espacio por parte del psicótico adulto. Entrelíneas, Revista de la Asociación Profesional de Psicomotricistas. 5:16.

Lapierre, A., Aucoutourier, B. (1980). El Cuerpo y el Inconsciente en Educación y Terapia. Barcelona: Editorial Científico Médica.

Moccio, F. (1980). El Taller de terapias expresivas. Barcelona: Paidós.

Palet, J. (1989). La ment envers l'horitzó, edit. Barcelona: Nadal.

Notas

* Mercedes Hidalgo Rebollo, psicóloga, psicomotricista relacional. Trabaja en talleres de expresión corporal con adultos con enfermedad mental en el Centro de Día Pi i Molist, perteneciente al Hospital de San Pablo.

 1 CAPSM (Centros de Asistencia Primaria de Salud Mental) y en los Hospitales de Día, donde se trabajaba de forma más global, haciéndose también cargo de la atención individualizada del paciente y de su familia y en todos los campos, incluyendo el farmacológico.

 2 En DMT es generalmente el paciente quien inicia el movimiento.

 3 Se suelen emplear accesorios tales como pañuelos, cintas, etc.

 4 Para quienes conocen la cotidianeidad afectivamente chata de la persona con TMS, es claro que esta afirmación dista de ser simple o superficial, indica un aporte a su vitalidad y estado de ánimo. (Nota de la editora)

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