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Introducción

Qué es laTerapia a través del Movimiento y la Danza

A modo de introducción sucinta, podemos decir que la profesión se basa en tres ideas cardinales:

  • Cuerpomente
  • Significaciones psicológicas del proceso creativo
  • La relación terapéutica

En mi exposición emplearé ejemplos de los artículos en este dossier, a fin de lograr una mayor integración entre principios básicos y clínica.

Cuerpo-mente

El término cuerpomente implica la concepción de unidad e influencias recíprocas, que han sido conceptualizadas desde enfoques psicológicos variados (Bernard, 1980; Dychwald, 1981; Lowen, 1985).

Los últimos cuarenta años han dado cuenta de que las emociones y las sensaciones físicas son fuente de construcción del conocimiento tanto a nivel personal como a nivel científico (Wengrower, 2002). Los desarrollos en el campo de la neurología con Antonio Damasio a la cabeza de los mismos, han demostrado que Descartes estaba en un error. No es pienso, luego existo ; sino que tengo sensaciones y emociones, y son ellas las que fundan mi sensación de self y construcción de la experiencia. (Damasio, 1996, 2001). En DMT sabemos que podemos conocer a una persona no sólo por lo que dice, sino también por cómo se mueve y no se mueve, por lo que manifiesta gestualmente y lo que reprime o anula en su expresión no verbal. Observamos no sólo la postura estática, sino también, los movimientos, gestos y uso del espacio personal e interpersonal. Existen varios sistemas de observación y análisis del movimiento, que han establecido correlatos con el desarrollo libidinal y otras características psicológicas. En este dossier, se mencionan el sistema Laban (Villena) y el sistema de Dulicai de observación de familias (Sbiglio). 1  Estos sistemas nos permiten detectar características de personalidad relativamente estables y específicas del individuo, estados anímicos circunstanciales, estilos de relación interpersonal en una díada o familia, características de un desarrollo perturbado y aspectos del si mismo o self.

En base a estos apreciamos las necesidades del paciente, formulamos objetivos y vías de intervención terapéutica, y evaluamos los cambios producidos. La determinación de objetivos específicos no implica una perspectiva conductista, sino una intención de establecer parámetros que sean identificables a la hora de establecer una evaluación del proceso terapéutico, según escalas validadas. Por ejemplo, Villena integra conceptos y técnicas específicas de la profesión, junto con otros compartidos con la perspectiva psicodinámica, y el Inventario de Desarrollo Batelle.

Esta autora, describe la retención del movimiento en hombros y pecho en su paciente, la cual se observa no sólo en niños con síndromes similares a los de A, quien tiene un trastorno multisistémico del desarrollo. También en personas que tienen dificultad en la expresión de emociones como él, sin que esto tenga relación con la categoría diagnóstica específica. Diferentes autores en Occidente y disciplinas psicocorporales en Oriente, han establecido “mapas corporales” ubicando en el torso determinadas emociones y/o la sensación del sí mismo, la presencia asertiva. (Dychwald, 1981, Lowen, 1985). En DMT aspiramos a evitar reduccionismos y generalizaciones que intentan codificaciones universales del cuerpo, siempre estamos atentos a lo específico y único de cada persona, tenemos en cuenta su historia evolutiva, y realizamos una evaluación inicial amplia.

Los sistemas de observación del movimiento también se emplean en la investigación de casos clínicos, evaluaciones de tratamientos, etc. Un ejemplo de ello ha sido incluido en este dossier por medio del artículo de Sbiglio. Su investigación aportó información que cuestiona concepciones anteriores acerca del uso del espacio interpersonal en las familias con relaciones violentas en su seno.

La DMT se recomienda a menudo
-aunque no exclusivamente- en el tratamiento de personas con un dominio nulo o muy limitado de la expresión verbal. Rada y cols. describen el establecimiento de una relación terapéutica, y las diversas etapas y procedimientos del tratamiento, donde prima lo no verbal, basado en teorías psicoterapéuticas.

Villena relata el empleo de juegos gestuales, encuentros tónicos armónicos, desplazamientos en el espacio de la sala, y rituales de comienzo y final de sesión con un niño con trastorno multisistémico del desarrollo, como el medio que la DMT adopta en un enfoque evolutivo de tratamiento en muchos de estos casos.

Es de notar la observación minuciosa del movimiento y la comunicación no verbal de A, el niño que Villena presenta. Su descripción es un ejemplo de la visión integral cuerpomente : la predo-minancia del uso de las extremidades superiores, los desplazamientos que el niño fundamentalmente realiza gateando, indican el desarrollo de un niño más joven de lo que su edad cronológica indicaría. Cuando el lector se encuentre con que la musculatura de las piernas de A es débil, puede preguntarse: ¿lo es genéti-camente? ¿funcionalmente, por la falta de uso de la misma al evitar o no emplear la bipedestación?, o ¿es otro indicador del desarrollo psicofísico de este niño? Si pensamos que el sujeto humano es complejo y polisémico (Morin, 1995), la respuesta puede llegar a ser una integración de más de dos de las posibilidades mencionadas. Las perspectivas neuropsico-lógicas y psicológicas contemporáneas dan explicaciones que permiten suponerlo así. (Damasio, 1996, 2001; Diamond, 2001; Winnicott, 1979, a y b, 1989). En DMT el abordaje corporal y relacional, permite no sólo concebir la integración de las áreas, sino implementar intervenciones adecuadas.

Finalmente, consideramos que un abanico extenso de calidades de movimiento, permiten al individuo una mayor flexibilidad en su relación con su entorno y una vida psicológica más rica. Por lo tanto, parte del tratamiento se dirigirá en algunos casos, a favorecer el desarrollo de una gama amplia de posibilidades en su expresión y vocabulario no verbal. Los trabajos de Asensio, Sbiglio, Rada y cols., y el de Villena, permiten tomar contacto con algunos de los modos de observación e intervención.

Significaciones psicológicas del proceso creativo

La DMT comparte premisas teóricas con la musicoterapia y el arteterapia, es decir, las terapias a través de las artes. Éstas se nutren de las experiencias de los artistas en su quehacer, y de los estudios teóricos, como asimismo de las investigaciones llevadas a cabo acerca de los procesos psicológicos profundos involucrados en la actividad creadora. En nuestro caso, parte de nuestro material de trabajo es el proceso de creación, la expresión por medio de los elementos del arte de la danza, como el ritmo, el espacio, las calidades de movimiento, etc., la exploración lúdica y en diferentes grados de improvisación de estos factores. Se estimula y facilita el proceso creador con fines diversos, adecuados al grupo o al individuo que participa del tratamiento. Considero apropiado incluir acá la definición que Sbiglio hace de la danza, ya que clarifica la conexión danza y psicoterapia:

“... secuencia espacio-temporal que expresa, comunica y corporiza algo que se dice a otro, a otros. Es un hecho artístico y también una especie de lenguaje que permite un momento de participación en la “com-unidad” de una determinada sociedad y/o cultura. En nuestra comunicación cotidiana vis a vis, con otro u otros, formamos inconscientemente una coreografía que da cuenta del contexto en donde nos encontramos y que refleja la estructura y la dinámica de las relaciones en un determinado sistema social .” (Sbiglio, en este dossier).

Trabajos teóricos en Psicología, Antropología y algunos en Filosofía, dan cuenta de la estrecha relación entre ritual, juego, arte, creatividad, y sus funciones psicológicas, siendo la más notoria entre ellas, la constitución de símbolos. En el espacio de esta introducción no podremos entrar en profundidad en este tema 2. Cabe destacar un aporte teórico desde la disciplina de la Historia, en una perspectiva científico-cultural: el Homo Ludens de J. Huizinga (1997). Para este autor, el juego es una actividad humana primordial, tanto como la reflexión y el trabajo, y es asimismo generador de cultura.

El juego implica la diferenciación entre el sujeto y los otros, o entre yo y no-yo, lo cual a su vez nos introduce en el mundo de los símbolos y en consecuencia, en el terreno de la cultura. Winnicott establece un nexo entre el uso que el lactante hace de su osito de peluche, o la punta de su sabanita y la cultura. Esta relación de continuidad se da a través del juego creador: “La experiencia cultural comienza en el vivir creador, cuya primera manifestación es el juego.” (Winnicott, 1979 a: 135). A menudo, uno de los objetivos primordiales será el de favorecer la creatividad del paciente como vía para ayudarle a crecer, a des-centrarse, a crear símbolos y establecer relaciones.

En cuanto al trabajo en DMT con un colectivo aquí descrito, podríamos decir que una característica general distintiva de la gente usuaria del servicio penitenciario, es la trasgresión. Algunos de los aspectos de ésta serían: el incumplimiento o la violación de la norma, el quebrantamiento del orden simbólico o su derogación, el desconocimiento del otro como sujeto con espacio y necesidades propias.

Asensio, cuya tarea se despliega con mujeres en el servicio penitenciario, describe el juego en la sesión de movimiento y el carácter lúdico de la manifestación no verbal como medios para conseguir objetivos psicoterapéuticos tales como el establecimiento de la confianza y el trabajo sobre la imagen corporal. Esto se va tejiendo sobre una estructura de espacio, tiempo, normas y modos de interacción compartidos. Dentro de un marco institucional de restricción de los movimientos, ofrece una especie de ventana a la libertad, en el camino de su rehabilitación psicosocial y como parte de la misma. Primero las guía en su re-conexión con su cuerpomente, durante la fase del calentamiento, luego, a través de la imagen de animales, “les abre la puerta para ir a jugar” 3. Favorece así una interacción despojada de utilitarismo o manipulación del semejante; les ofrece la posibilidad de ser otra, para ser más ellas mismas, o parafraseando a Heidegger, vivirse a sí mismas o estar en el mundo en un modo diferente.

Otro ejemplo de las posibilidades que encierra en sí el proceso creativo por medio de la danza y el movimiento aparece en el artículo de Dieste. Aquí se acerca al lector al enfrentamiento de la bailarina con sus fuertes angustias, y el moldeado en el que ella se embarca para convertirlas en obra artística o superarlas a través de la danza. Es justamente Trudy Schoop, de quien Dieste habla, una de las pioneras de la profesión.

El lector podrá observar que en DMT también es fundamental que el o la profesional, sean creativos por sí mismos y conocedores de diferentes variantes de la expresión no verbal en movimiento, juego y danza, a partir de una amplia y larga experiencia personal en estos canales de expresión y comunicación.

El concepto de danza ha variado mucho durante el siglo XX y ya no hablamos más de las coreografías pre-establecidas o los formatos clásicos, en especial cuando se trata del uso del arte de la danza en psicoterapia. Aún así, se pueden observar en sesiones de DMT círculos de personas con psicosis bailando en diferentes niveles de sincronía rítmica y energética. En esos momentos, esta gente experimenta una sensación de mancomunidad y comunicación que escasea en sus vidas. Pueden además, expresar simbólicamente fuertes emociones, dinámicas de relación, etc.

La relación terapéutica

Si el arte a veces es entendido como comunicación, todos los artículos hacen referencia al empleo de la danza y el movimiento para establecer una relación terapéutica, en la cual la comunicación empática es fundamental. Las terapeutas 4  intervienen en las posibilidades de comunicación y expresión de los pacientes por medio del movimiento y la actividad lúdica, a veces, con un compromiso cuerpomente, y no siempre desde un rincón de la sala. Esto nos remite a Winnicott (1979a), quien definió la terapia como el espacio en el que juegan el terapeuta y el paciente; en nuestro caso el juego compartido cobra dimensión real y no sólo simbólica. El testimonio de Alfaro, directora del Centro ARED, que se presenta en este dossier, da cuenta de la fuerza de la experiencia al compartir una danza, aún sin haber estado ella en el rol de terapeuta:

Recordaré siempre que los últimos ejercicios los realicé con una señora de nacionalidad portuguesa. La comunicación a partir de esa experiencia no fue la misma. Ambos cuerpos habíamos compartido lo inexpresable, lo gratuito, la libertad de procurar el bien sin esperar nada a cambio .”

Rada y cols., en la sección del artículo que describe el tratamiento de Marga en DMT, nos introducen en la magia del hilado de una relación terapéutica y su proceso, por medio de la aceptación de la expresión no verbal de la paciente y el desarrollo y fortalecimiento del proceso por el mismo medio.

Una de las funciones preponderantes del profesional en una psicoterapia psicodinámica clásica es la interpretación. En DMT hay dos corrientes relacionadas con este aspecto: la que aboga por la implementación de la interpretación basada en teorías psicológicas, por lo general psicoanalíticas contemporáneas, y la que escoge dar preeminencia a lo observado fenomenológicamente y trabajar con ello. Uno de los medios fundamentales de la intervención profesional es el acompañamiento del individuo en su proceso creativo, a veces, en la creación de sí mismo como sujeto. Cuando posible, se espera que el mismo paciente sea quien elabore el significado de su experiencia.

A, el niño con trastorno multi-sistémico cuyo tratamiento describe Villena, juega haciendo girar las pelotas sobre su propio eje. Este juego podría ser simbólico de su situación vital, girando alrededor de sí mismo. Villena, como algunas DMT, evita entrar en interpretaciones y elige empatizar con el juego del niño, aceptarlo y ayudarlo a desarrollarlo. De este modo, A. comienza a integrar a su terapeuta en su órbita...

Cabe citar aquí a Anne Álvarez (2004): En los momentos en que la falta de respuesta social del niño proviene de un déficit masivo del yo y objeto interno más que de una evitación activa, cuando sus procesos introyectivos y proyectivos funcionan débil e inadecuadamente, y además cuando ha desarrollado poco o nulo lenguaje, entonces las intervenciones han de llegar al niño en un “lenguaje” o forma adecuada al nivel (posiblemente muy temprano) de desarrollo en el cual está funcionando . En el caso de los niños que padecen trastornos del espectro del autismo, la comunicación no verbal es la vía regia de abordaje. En DMT se poseen las habilidades de observación e interacción para ajustarse a sus características y necesidades.

Esperamos que los trabajos de este dossier sean de interés de los lectores y provoquen su curiosidad e imaginación.

Estaré encantada de proseguir la comunicación por medio del correo electrónico: mshilda@mscc.huji.ac.il

Referencias

Álvarez, A. (2004). A propósito del elemento de déficit en niños con autismo. En J. Brun y R. Villanueva (Eds.): Niños con autismo . Valencia: Promolibro, 151-172.

Bernard, M. (1980). El enfoque psicoanalítico del cuerpo. El cuerpo . Cáp. VII. Buenos Aires: Paidós, 105-146

Damasio, A. (1996). El error de Descartes . Barcelona: Crítica.

–––. (2001): La sensación de lo que ocurre: cuerpo y emoción en la construcción de la conciencia. Madrid: Debate.

Diamond, N. (2001). Towards an interpersonal understanding of bodily experience. Psychodinamic Counselling. 7 (1), 41-62.

Dychwald, K. (1981). Cuerpo-mente. México: Lasser Press Mexicana.

Huizinga, J . (1997). Homo ludens . Barcelona: Altaya.

Lowen, A. (1985). El lenguaje del cuerpo . Barcelona: Herder.

Morin, E. (1995). Introducción al Pensamiento Complejo. Barcelona: Gedisa.

Wengrower, H. (2002). Técnicas inmigrantes en el país de las ciencias sociales. Informe del empleo de técnicas especiales en una investigación con niños inmigrantes y nativos. Anuario de Psicología. Vol. 33 (4): 551-572.

Wengrower, H. y Chaiklin, S. (2008). La vida es danza. El arte y la ciencia de danza Movimiento Terapia. En prensa.

Winnicott, D. W. (1979)a. Realidad y juego. Barcelona: Gedisa.

–––. (1979) b. La mente y su relación con el psiquesoma. En Escritos de pediatría .

–––. (1989). On the basis for Self in the Body. En Psychoanalytic explorations. EEUU, The Winnicott Trust. 261-283.

Notas

 1 Para más información sobre sistemas de observación y evaluación del movimiento y otros temas de DMT, en castellano, Wengrower y Chaiklin (2008). En inglés: Amighi y cols., (1999) y más.

 2 Ver Erikson, 1970; y en especial Storr, 1993; Winnicott, 1979; para citar unos pocos pero básicos.

 3 Espero los lectores compartan conmigo el conocimiento o recuerdo de la canción-juego infantil Arroz con Leche: Arroz con leche, me quiero casar, con una señorita de San Nicolás. / Que sepa coser, que sepa bordar, que sepa abrir la puerta para ir a jugar.

Esta canción–juego manifiesta una gran sabiduría: no sólo de la satisfacción de necesidades materiales vive el ser humano. Coser, una artesanía que satisface menesteres básicos, bordar, avanza hacia lo artístico, proveedor de un placer estético, salir a jugar...libertad compartida.

 4 Son pocos los hombres que desarrollan la profesión, esperamos que se vayan sumando...

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